Proyecto de demostración sobre un buzón exterior de catálogo. Un solo modelo, toda la carta de color encima y cuatro tipos de imagen, incluida la fachada real donde el cliente lo va a ver instalado.




Frontal, perspectiva, detalle de cerradura y fachada: el mismo modelo, cuatro usos.
Un buzón se vende en 16 colores de carta RAL, y en la ficha suele haber una sola foto, casi siempre en gris o blanco. El resto de colores son un chip de 40 píxeles. El distribuidor, el instalador y el cliente final compran a ciegas los otros quince.
El buzón se modeló una vez con sus medidas y sus piezas: cuerpo, puerta, cerradura, bocacartas. El color se definió como un parámetro del material, no como una versión del archivo. Sobre ese único modelo se lanzaron cuatro tipos de imagen:
La fachada se construyó una sola vez. Los 16 colores salieron de esa misma escena, con la misma luz y la misma hora del día. Son 82 imágenes coherentes entre sí, que es lo que hace que un catálogo se vea como un catálogo y no como fotos sueltas de años distintos.
Para fabricantes de mobiliario metálico, buzones, cerrajería y producto exterior que venden por carta de color: todo lo que hoy se resuelve con chips de color se puede resolver con el producto real en cada color. Cómo se calcula el precio.
Elige una pieza de tu catálogo, envíame el CAD —o unas fotos y las medidas— y te devuelvo una imagen de prueba con sus acabados. Sin compromiso y sin coste.